martes, 4 de noviembre de 2014

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Poema de Víctor Botas como publicidad

En aquella Bagdad de Las Mil y Una Noches
un rico mercader de luengas barbas
quizás te ofrecería
lentas ropas de púrpura o sedas temblorosas
tan frescas como el agua.
Pero esto no es Bagdad ni tampoco nosotros
un rico mercader
(has de fijarte: en Pigüi no tenemos
siquiera un mal mostacho que llevar a la boca).
Así que sólo moda
de esa «pret-à-porter» podemos ofrecerte:
moda igual a la de
alguna que otra tienda— no son muchas—
de esta ciudad prosaica y burguesota.
(Bueno, igual del todo no:
lo nuestro— ya me entiendes—suele ser
un poquitín distinto).

Muestra de cómo la literatura puede estar presente en la publicidad. Víctor Botas compuso este poema como publicidad para su tienda de ropa infantil (Pigüi) basándose en el ambiente de los cuentos (comienza con una letra capital, se hace referencia a Las Mil y Una Noches...). Contrasta Bagdad con Oviedo, comienza con lo exótico y fantástico y termina con lo cercano y real. El final es anticlimático (no es un final rotundo), es una réplica a lo que se ha dicho antes y se utiliza un diminutivo coloquial del asturiano (poquitín), este final busca la complicidad con el destinatario y dejar claro que lo que se anuncia tiene un pequeño toque que lo hace diferente. Es un buen recurso publicitario ya que es original y sorprende, consigue captar la atención del lector que solo al final descubre qué es lo que se está anunciando,

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